Apertura del Kinus Hashlujim en Nueva York

La noche inaugural de la mayor conferencia judía del mundo reunió a miles de Shlujim de todos los rincones del planeta en una velada de inspiración, Ajdut y acción.

Muchos de los Shlujim que ingresaron el miércoles por la noche al salón de eventos de Oholei Torá habían aterrizado apenas unas horas antes. Sin embargo, al finalizar la jornada, ya estaban sentados hombro con hombro, compartiendo una experiencia profundamente emotiva: contemplar juntos un Farbrenguen del Rebe.

La cena dio comienzo al tradicional Kinus Hashlujim, que reúne cada año a emisarios de Jabad provenientes de más de 4.000 comunidades de todo el mundo.

«El Rebe destacó que uno de los objetivos fundamentales del Kinus es que los Shlujim puedan fortalecerse mutuamente», expresó el Rabino Mendy Kotlarsky, director ejecutivo del Kinus. «Un Shliaj puede escuchar cómo otro, del otro lado del mundo, enfrentó una dificultad, construyó algo en su comunidad o logró acercar a otro judío, y llevarse esa experiencia para ponerla en práctica en su propio lugar. Reunirnos para inspirarnos en el Rebe nos reconecta con la misión que nos trajo hasta aquí».

Para el Rabino Levi Srugo, este encuentro tuvo un significado muy especial. Apenas tres meses atrás, él y su familia se habían trasladado a Tucumán, Argentina, con el desafío de revitalizar una comunidad judía cuyas raíces se remontan a más de un siglo.

«Cuando un Shliaj está inspirado, feliz y tiene un objetivo claro, puede regresar a su comunidad con esa energía, transmitirla a quienes lo rodean y lograr muchísimo más», señaló Srugo, al compartir lo que esperaba llevarse de esta experiencia.

La apertura de la velada estuvo a cargo del Rabino Lipa Brennan, integrante de la comisión organizadora del Kinus, y del Rabino Yudi Eisenbach, Shliaj en Fairlawn, Nueva Jersey.

Para muchos de los presentes, la cena representó también una oportunidad de reencontrarse con colegas y amigos, cuyas comunidades pueden estar separadas por miles de kilómetros, pero que comparten una misma misión, responsabilidades y desafíos.

Las actividades del Kinus habían comenzado durante el día, con la llegada de los Shlujim, la entrega de los materiales de bienvenida, los saludos entre emisarios de distintas partes del mundo y la posibilidad de visitar el Ohel del Rebe.

Pero la emoción no terminó con el programa formal. Una vez finalizada la cena, el salón permaneció colmado. Los Shlujim continuaron en sus lugares mientras las luces se atenuaban y, en la pantalla, comenzaba a proyectarse un Farbrenguen del Rebe.

Miles de emisarios, reunidos bajo un mismo sentimiento y una misma misión, contemplaban juntos aquellas imágenes que renuevan la inspiración y fortalecen el compromiso.

Así comenzó una nueva edición del Kinus Hashlujim: con la fuerza de la Torá, la inspiración del Rebe y el espíritu de Ajdut que une a los Shlujim en cada rincón del mundo.

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